UN VIAJE AL AHORA


Esto es apenas un 50% de todo lo que en realidad fue mi viaje a Portugal.

Fueron 20 días de muchos acontecimientos y movimientos. Me fui con tristeza, pues hasta el día previo al viaje estuve con mi papa en emergencias. Una subida de tensión alarmante, el postcovid haciéndose presente.

Para ponerlos en contexto: Julio fue el mes covid en mi familia, empecé yo, luego mamá y por ultimo papá. Fueron semanas de prácticamente tenerlos hospitalizados en casa. Soy hija única y me tocó enfrentar una realidad, una posibilidad y sacar la madurez de atender TODO y a todos… me golpeó, pero me enseñó demasiado, sin queja alguna, agradezco todo tal cuál como pasó.




Ya 2 de agosto, el día del vuelo, con la certeza de que mi papá no guardaria reposo, es tauro y terco. En efecto, a ese pana le sucedió de todo, se cayó, se doblo un dedo, partió el inodoro del baño (una buena excusa para remodelar), prácticamente la vida lo detuvo estos 20 días que no estuve.

A todas estas, él me contaba un 20% para nos -angustiarme- en mi viaje y yo le contaba un 20% para no -angustiarlo- también.




Fueron tres semanas donde me permití ser y estar, o bueno, mejor dicho: donde la vida me obligó. Volver a ver a mi abuela de 84 y a mi abuelo de 94 años fue de las cosas mas bonitas, además quería que conocieran al jevito, quería volver a verlos, abrazarlos, reír con ellos y aunque todo pintaba bien, una gripe fuerte los llevo al hospital, infección pulmonar que requería quedarse unos días internado (al menos mi abuelo).


Cambiaron los planes, cambió todo, toco una vez más ese peso y esa responsabilidad que, pensé, había dejado en Venezuela.


Ante las llamadas de mi papá “todo bien”, sin entrar en detalles de cómo estaba su papá. Para ser sincera, me sentía tranquila y con mucha admiración a mi abuelo, por lo fuerte que es a su edad.



También meses atrás mi abuela tuvo un accidente, una fractura en la pierna de la que aún no se ha recuperado, ayudarla con sus cosas era la tarea en casa.

Asumir y actuar como parte del protocolo, parece tedioso, difícil, engorroso, pero esta es la vida real, esto es parte de mi vida y lo abrazo. Lo más lindo ante todo esto, es que siempre me recordé, tenia la necesidad de moverme, de caminar, de sudar, drenar de alguna forma, de recargarme para recargar.

Aunque caminaba todos los días, hubo uno en particular, el día que me hice más presente, que mas me movió. En mi caminata de la mañana me crucé con un book crossing, estaba puesto para mi el libro de Eckhart Tolle, El Poder del AHORA, les juro que no creo todavía que me lo podía llevar 😂



Fácil, de las cosas más mágicas que me sucedieron. Leer par de paginas me cambiaron la perspectiva de todo lo que estaba viviendo, dejé a un lado el positivismo tóxico que estaba generándome, pensando “esto puede ser peor” y lo cambie por un “esto es y aquí estoy”, también lloré, drené y termine esa caminata comprando un pasaje de ferry a una isla cercana. Agradeciendo el poder hacerlo, tener la capacidad y verlo como grandeza.


(Sí, esta es la clave real de la felicidad, gratitud)

Por otro lado, más emocionante, volvimos a la fotografía, retomar la cámara, el hobby, el editar, el sacar las mismas fotos de lugares que visite hace 5 años, también fue parte de la terapia.





Y aunque todo parecía caótico en realidad no lo fue, terminé disfrutando tanto como aspiraba hacerlo, me desconecté del teléfono, del trabajo. Este viaje me sirvió para soltar (mas), para dejar expectativas, para no angustiarme cuando lo planificado no salga, este año ha sido cambio tras cambio, inesperado, volátil, impulsivo, pero ha sido y es.


Si les cuento todo esto es porque también plasmarlo me hace sacar el aprendizaje de mi cabeza, no quiero que se quede ahí, en esa voz mental. En cualquier momento quiero volver a leer esto y entender, las veces que sea necesarias, las infinitas posibilidades que tiene la vida. Los mensajes que se nos aparecen, el poder que tiene nuestra mente, la atracción de las cosas y no tildarlos de negativos o positivos sino solo de aprendizajes que necesitamos.



Con amor y aterrizaje, Angustia.