Cómo nació #LaPerfeccionQueNoVen I Parte

Actualizado: 29 sept 2019


Antes de hablar del reto como tal, hablemos de lo que me inspiró (o me traumó).


Desde los 18 años he estado metida en el mundo del modelaje. Empezó siendo un hobby, pero a medida que avanzaba y aprendía, me fui volviendo una profesional en el área. Diversidad de marcas me contactaban por instagram, ya que este lo manejaba como mi curriculum; solo fotos como modelo y con un poco de curaduría, pues antes que nada soy audiovisulista (a los 15 años empecé autoretratándome, quizás por eso soy buena ante las cámaras).

Acto seguido, entendí que para ser modelo, el aspecto físico juega un rol importante. Así que decidí despedirme de mis 63kg y me adentré en toda la movida del Fitness (el principal motivo en realidad fue mi hiperglucemia pero ajá). Descubrí en esto un gusto cuando empecé a notar cambios: –WOW, SÍ SE PUEDE!– , fue mi primera reacción.


Luego, al principio del 2018, empieza el auge de “embajadores de marcas”. Me contacta un Centro Fitness que estaba haciendo sus gestiones para abrir ese año, la meta de este era “darle con todo” y ser el lugar más famoso de la capital (cabe destacar que su método de entrenamiento es realmente bueno). Ejercicios multifuncionales y equipos de calidad, solo que la ejecución en cada persona debió ser personalizada. Actualmente no sé como se están manejando, pero sin duda, yo fui el conejillo de indias que unos ahí explotaron.


A primera vista me enamoré del lugar, pues era como un parque de diversiones para mi. Los entrenadores que empezaron conmigo, sin duda eran personas capacitadas, pero que debía seguir ordenes. Ahora bien ¿cual era el problema? Más allá del gimnasio, fue la presión psicológica que personas puntuales me hacían. La verdad no sabía cuan enfermizo podría ser el ambiente, me sumergí tanto en este mundo del Fitness que, más allá de hacerlo por salud, lo hacía por lograr un físico que no se veía nada sano, ni sustentable.


Me presionaban para no faltar ni un día, si podía ir 6 días de la semana a entrenar, lo hacía; mi alimentación se desbalanceo porque debía cumplir objetivos imposibles en un tiempo muy corto; 6 días a la semana cardio HIIT, carbohidratos solo en el desayuno o si podía quitarlos por completo mejor, tenía también la presión de mandar fotos de todas las comidas que hacía.


Ojo, cabe destacar que no le tiro la culpa al gimnasio, ni a nadie. Siento que yo fui muy débil e inocente ante esas personas puntuales que necesitaban de mi “la mejor imagen para representar al gimnasio”. Dejé a un lado mi paz mental, pues había días en los que llegaba y estaba por debajo de mi normopeso y ellos decían que estaba gorda todavía ¿lo peor? Les creía, por esto me culpo totalmente.


Ya tenía 6 meses entrenado en el lugar, empezaba a escuchar comentarios de las personas que me rodeaban “estás muy flaca”, “no rebajes más”, hasta llegué a pensar que mi nutricionista (que nada tenía que ver con este gym) me podía envidiar, así que seguía buscando rebajar y llegué a los 49kg. Había perdido TODO, no tenía curvas, mi cuerpo no era atractivo, en fotos de trajes de baños me sentía mal porque no rellenaba, la talla XS me quedaba grande. Muy bonito los abdominales, pero ¿a dónde se fueron las piernas o los lindos brazos definidos? ¿realmente podía seguir con una alimentación sin carbohidratos?


Un dato curioso: después de dos semanas sin carbohidratos, cuando volvía a comerlos mi cuerpo no los asimilaba y vomitaba hasta 6 veces. Me estaba haciendo daño y no lo entendía, porque “ yo debía ser la imagen que representaba al gimnasio”.


Al ver que había perdido mis curvas, mi solución más rápida fue la mamoplastia. No lo pensé mucho, incluso la subestimé, pensé que sería una tontería, but NOT. Aquí vino el golpe que me hizo despertar: la operación y el postoperatorio; ataques de ansiedad por recuperarme pronto y volver a entrenar; miedo a perder los abdominales que había logrado, miedo a que mi cuerpo perdiera resistencia y volviera a ser esa chica sedentaria del 2017. Ansiedad, miedos, ansiedad, depresión, peleas, discusiones. Pensé que todo el mundo estaba mal, que querían lo peor para mi, pero la que estaba mal era yo.






Lo interesante de estas fotos no es lo delgada que me veía, es lo gorda que yo me sentía.

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